Uno de los milagros de Dios es que los creyentes, a pesar de estar en minoría, siempre vencen a sus oponentes por la Voluntad de Dios. Se trata de un secreto importante que Dios revela en muchos versículos y conduce a los incrédulos al error. Como vimos en la historia de Saúl, debido a la obediencia a Dios los creyentes obtuvieron la victoria aunque eran menos numerosos. El Señor concluye la historia de Saúl con las siguientes palabras: “¡Cuántas veces una tropa reducida ha vencido a otra considerable con permiso de Dios! Dios está con los que tienen paciencia”. (Corán, 2:249)
Como venimos enfatizando con frecuencia, los versículos coránicos revelan muchos secretos. Y uno de ellos es el de la constancia. Dios da la prometedora noticia de que la constancia otorga firmeza. Hay que recordar que todo el poder pertenece a Dios. Incluso aquél de quien se Le opone. Dios concede distintas facultades a la gente para probarla. Da lo que quiere con la misma facilidad que lo saca. Dios nos informa que los constantes serán fuertes, es decir, El les fortalecerá:
¡Pues sí! Si tenéis paciencia y teméis a Dios, si os acometen (los enemigos) así de súbito, vuestro Señor os reforzará con cinco mil ángeles provistos de distintivos”. (Corán, 3:125) | ||
Como se comunica en este versículo si Dios desea puede darle la victoria a quien corresponda de manera imperceptible. Cuando, por ejemplo, alguien se esfuerza por sostener la religión de Dios, éste puede proveerle de un sutil apoyo inspirándole un hablar convincente con el que logra que los corazones se vuelvan hacia la religión. En consecuencia, nadie puede ganar una victoria o influenciar a otros a menos que Dios lo desee. El dueño de todos los logros, victorias e inspiraciones es Dios. A la humanidad le corresponde seguir las órdenes de Dios y observar Sus límites. Dios informa a los creyentes cómo lograr una gran fortaleza:
¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende. Ahora, Dios os ha aliviado. Sabe que sois débiles. Si hay entre vosotros cien hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si mil, vencerán a dos mil, con permiso de Dios. Dios está con los tenaces. (Corán, 8:65-66) | ||
Como comunica Dios en los versículos de arriba, si los creyentes no son débiles y mantienen erguida su constancia y fe, la fortaleza de un solo creyente puede equivaler a la de diez hombres. En este contexto, la palabra “vigor” tiene otras connotaciones distintas a la de fuerza física. Por ejemplo, el esfuerzo de un creyente para comunicar el mensaje de la religión y llamar a la gente al camino de Dios, sería equivalente al hecho por diez personas. También, el conocimiento de un creyente puede ser equivalente al de diez personas. El buen obrar de un creyente, que lo hace con el único objetivo de lograr el contento de Dios, sería equivalente a las realizaciones de diez personas. Un solo creyente puede invitar a diez personas extraviadas a circular por el sendero recto de Dios, como medio para mejorar su fe. Un solo creyente puede demoler los argumentos de diez incrédulos y reemplazarlos con la verdad.
Este secreto que Dios revela en el Corán es de gran importancia, porque significa que si los musulmanes, aunque se trate de un grupo pequeño, se apresuran a seguir el sendero recto, Dios les dará la victoria en todo lo que emprendan. Por ejemplo, si hay un mundo de incrédulos y profesores universitarios ateos que en todos los continentes conducen a sus alumnos al ateísmo, Dios convertirá a un pequeño grupo de musulmanes lo suficientemente fuerte, competente y sensato para que muestren a todos el sendero recto. Dios facilita sus asuntos a los creyentes y complica los de los incrédulos. Debido a ello, los creyentes concientes de dicha realidad nunca reducen el valor de sus esfuerzos diciendo: “¿Servirán de algo mis esfuerzos para modificar la situación?”, sino que están seguros que Dios los hará más efectivos al ser realizados sinceramente y con el único propósito de agradar a Dios. Un pequeño escrito sobre la existencia de Dios, un simple llamado a la gente a volverse a Dios o una acción en consonancia con la moralidad coránica, puede conducir a muchas personas a la salvación y alentar en ellas el amor y respeto reverencial a Dios. Necesitamos tener presente que las leyes y los fenómenos de causa-efecto que se aplican a este mundo son sólo los revelados por Dios en el Corán. Cualquiera que piense según la lógica coránica puede comprender los secretos en la creación de Dios y, por Su Voluntad, obtener un vigor y juicio superiores, por encima de lo que cualquier otro puede lograr. Dios da a los creyentes la buena nueva de que se impondrán sobre los incrédulos siempre y cuando permanezcan firmes en su fe:
¡No os desaniméis ni estéis tristes, ya que seréis vosotros quienes ganen! Si es que sois creyentes... (Corán, 3:139) | ||
Como se puede apreciar en los versículos, la condición indispensable para ser victoriosos en esta vida y en la otra es la fe sincera. Otro secreto revelado sobre esta cuestión en el Corán es tener fe sin adscribir iguales a Dios.